olivoENERGY aplaude el progreso en la aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética

22 mayo, 2020

Desde olivoENERGY celebramos la visión y el aumento de la ambición del ejecutivo tras el avance en el progreso de la aprobación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCTE) el pasado día 19 de mayo de 2020. El texto, además de proponer una interesante batería de medidas en relación a las principales palancas (renovables, eficiencia y movilidad sostenible), provee un marco más completo y una mayor proyección para los objetivos de descarbonización y sostenibilidad. Tan importante es reconocer la centralidad de estos objetivos, como su puesta en valor a la hora de hablar de una transición justa. Entendiendo como justa el estar sustentada por tres pilares: el medioambiente, el conjunto del territorio y, no menos importante, las futuras generaciones como ya mencionó la Ministra Ribera en su intervención.

Legislar la ambición climática no solo marca el rumbo de nuestra sociedad y economía, sino que aporta firmeza y concreción a los sectores tractores (presentes y emergentes) de nuestro país. En ese sentido, nos gustaría subrayar algunas de las medidas más positivas que se recogen en esta nueva Ley:

⁃          España se alinea con el aumento de ambición de la Comisión Europea y establece una reducción de las emisiones para 2030 de, al menos, el 20% respecto a 1990. Además, se compromete a que el consumo final de energía a finales de esta década sea 35% renovable (más del 70% para la electricidad) junto a fomentar el ahorro y la eficiencia energética reduciendo este consumo en un 35%. Sin duda grandes retos que traerán consigo muchas nuevas oportunidades, tanto dentro como fuera del sector. La construcción con la rehabilitación de edificios o el campo con la agrovoltaica son ejemplos evidentes; pero, lo cierto es que el acceso a una energía más barata desembocará, por tanto, en negocios más competitivos.

⁃          Una apuesta por la diversidad de agentes y tecnologías que aporten una mayor flexibilidad al sistema, de manera que se asegure una continuidad, calidad y seguridad del suministro eléctrico frente a la entrada de nueva generación variable. Destacar en este contexto la introducción de la figura del agregador independiente y las instalaciones de almacenamiento de energía, dos elementos clave que mejorarán la gestionabilidad de las renovables y aportarán un gran valor a nuestro tejido industrial.  Estas últimas podrán hibridarse con las instalaciones de generación renovable y ser agrupadas por el agregador para que este las represente en los distintos mercados eléctricos. De este modo, se maximizará su valor tanto desde el punto de vista del propietario como desde la perspectiva del conjunto del sistema que recompensará la flexibilidad que necesita y estas le ofrecerán. Este círculo virtuoso no solo incentivará la inversión en este tipo de soluciones haciéndolas más atractivas, sino que desplazará en su rol a las centrales tradicionales que, en muchas ocasiones, ni siquiera justifican sus costes y encarecen la electricidad.

⁃          Un cambio sustancial en la movilidad que nos llevará hacia un modelo más sostenible y que viene respaldado por tres principales medidas: la obligatoriedad de nuevas zonas 0 emisiones en municipios de más de 50.000 habitantes antes de 2023, un parque de vehículos ligeros neutros en carbono para 2050 y un aumento de la red de infraestructura de recarga. Estas medidas, que han sido bien recibidas por ANFAC, serán fundamentales, entre otras cosas, para conseguir ciudades más limpias y habitables. Algo fundamental si se tiene en cuenta que el 40% de la energía final se consume en estos entornos y que al año mueren prematuramente cerca de 30.000 personas en nuestro país por la mala calidad del aire.

⁃          La desinversión en combustibles fósiles en pro de alternativas más limpias como los biogases, biometanos o el hidrógeno. La adaptación de estas soluciones promoverá la revalorización de nuestros residuos y, además, generará valor entorno vectores energéticos versátiles que podrán ser usados como fuels o como fuentes de flexibilidad para nuestro sistema eléctrico (H2 como almacenamiento estacional). Un punto interesante en esta cuestión es el poder de este tipo de alternativas en la integración de sectores o el sector coupling. Una de las líneas de trabajo de Bruselas que pone de manifiesto el proceso de electrificación, situando a la electricidad como el denominador común de la descarbonización. 

⁃          El empoderamiento del consumir alienándonos a los objetivos perseguidos desde Bruselas con el desarrollo del “Clean Energy Package”. Se están desarrollando las herramientas necesarias para que el consumidor final pase de ser un mero participante pasivo al jugador principal del sector. Una de las herramientas principales que se le proporciona es la posibilidad de convertirse en un consumidor activo, es decir, de poder llevar a cabo prácticamente las mismas actividades que han podido llevar a cabo las empresas eléctricas: generar, almacenar, vender, comercializar, gestionar la red de distribución, gestionar servicios energéticos etc. Esto conlleva la creación de nuevos modelos de negocio y nuevas oportunidades para empresas de servicios energéticos que a su vez tiene una un resultado directo en la sostenibilidad, competitividad y eficiencia del sistema.

⁃          Por último, y no menos importante, quisiéramos hacer referencia a algunas de esas soluciones que blindan la envolvente del texto remitido por el Consejo de Ministros. Nos referimos a las medidas para la adaptación a los efectos del cambio climático, claves para un territorio peninsular e insular como el nuestro; la puesta en valor de la educación ambiental y la I+D+i; y el que se abra la posibilidad a crear modelos de gobernanza alternativos y más participativos, muy alineados con la visión de Europa, que propone, entre otros, la creación de comunidades energéticas ciudadanas y renovables. Nuevos roles para los municipios y ciudades que generarán valor y bienestar alrededor de la energía.

En definitiva, nuestro país se pone en marcha de nuevo, en materia climática, y lo hace con una visión más clara del alcance y las dimensiones del reto que tiene en frente. Eso sí, habiendo tomado nota de los pequeños spoilers que el contexto nos ha ofrecido: la urgencia de un cambio de movilidad y la capacidad de nuestros mercados eléctricos de gestionar una alta cota de renovables. Así que, sin más dilación, nos ponemos a trabajar que el tiempo es oro.

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